Entre hembras
Tú, labios generosos, dientes perfectos, no hermosa pero si amable, dulce y preocupada, me abriste las puertas (y piernas y brazos) al amor entre mujeres. Yo, curiosa, expectante, deseosa, crucé el umbral. De esto han pasado años, tú seguiste, yo seguí.
El tiempo transmuta nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestros cuerpos, pero los recuerdos quedan ahí, como un cofre del tesoro al que la memoria siempre puede volver, pero del que no se sabe que se puede encontrar.
Hoy decido, como tantas veces, rememorarte. Pensar en el recibimiento de tu cuerpo, la generosidad de tus sentires, la alevosía con la que te entregabas. Vislumbrar tus sensaciones, las recíprocas en mí. Sentir tu pelo suave, tus manos de uñas largas, tus senos no-perfectos, tus caderas anchas, tus piernas sin depilar, tu vagina húmeda al contacto de mis manos. Ver con los ojos de mi memoria aquellos lugares en los que suspiramos los miedos, los nervios, las alegrías y los orgasmos.
Si te digo: "el parque de las esculturas", te acordarás de mi?

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