jueves, 31 de octubre de 2013

Estafa
 (retrato de un pasado)

Me siento estafada.

Fui a un negocio a comprarme un amor.
Me dijeron: ¿cómo lo quiere?
Es mi primera vez en esto, no sé como se hace
¿Le muestro el catálogo de los pre-concebidos?
No, gracias. Me han dicho que el amor es ciego, juguemos a la ruleta.
Puede no acomodarse a usted
No importa, no importa

Bueno, jugué y apareció.
Ojos soñadores, pelo de tentáculos, sonrisa manchada por tabaco
(Pero no por eso menos atrayente)
Manos grandes, cuerpo de bambú con muchas hojas.

Concertamos la entrega después de mucha espera, ya que venía de importación.
Un 12 de marzo, el año no importa, porque lo calculo, no lo sé de memoria.

El sacarlo de su envoltorio fue un tema difícil  Le ayudé a ponerse sus piernas y sus brazos donde correspondía, aprendió a caminar después del impacto de sacarlo de su empaque.

Caminamos al Parque y ahí me di cuenta de la estafa.
No era a control remoto.
Cobró vida propia.

Y no solo me dio amor, también me enamoró.
Su sonrisa era demasiado contundente para que mi espalda no doliera. Su cuerpo era muy de carne para que no lo poseyera. 
Y aunque vegetariana, su carne también me poseyó.
Fue un 14 de marzo.

Quería reclamar la estafa, pero la boleta se me perdió.
Tuve que jugar, no podía perder la inversión.
Y jugué. Y jugó conmigo.
Y de pronto jugamos juntos.
Fue un 5 de abril

¿Quieren saber el final de la historia? 
Yo no, hoy no.

Pero sí, existe un final


o no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario