Cosas buenas
no se trata de ser mejor persona
para recibir cosas buenas.
Se trata de querer recibirlas
de abrir los brazos y lanzarse
al precipicio que es la felicidad
y para eso se necesita confianza.
Me acostumbré tanto a nadar en el lodo
que a lo bello lo destrozo.
Mis manos son demasiado torpes
para poder tejer la seda.
Mi voluntad es demasiado voluble
para esforzarme en no derrotarme
Antes de jugar, antes de mover mi pieza
ya perdí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario