Fugaz
Susurros del viento que se llevan nuestras risas a los basurales de la esperanza,
dejando eco en nuestros templos de los gritos silenciosos del ayer y reverberar los llantos ahogados del mañana.
Dejemos de mentirnos.
Nada trasciende más allá de nuestros sueños.
Y aquellos varían de beso en beso.
Lo único estable es el cambio.
Nuestra mente temporal no nos sirve, nos coarta.
Aferrarse a ella sería asirse a un barco en medio de la tormenta cual salvavidas.
Para nosotros no existe respiro.
Para nosotros no hay concesiones.
Para nosotros no hay tranquilidad.
Solo la fugacidad de lo eterno,
la contemplación del todo que encierra nuestra nada.
Tú y yo conjugados en primera persona.

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